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  • Delia

Empecemos a hablar de racismo con nuestros niños

Updated: 3 days ago


He decidido escribir esta publicación como mamá y Coach en Crianza Consciente. No soy experta en el tema del racismo y nunca he sido víctima de racismo, ni estoy intentando predicar nada. Soy una mamá mexicana, viviendo en los Estados Unidos y mi intención es tratar de iniciar una conversación importante.

Cuando recién nos mudamos a EU, mi hijo el mayor tenía siete años y estaba por empezar el segundo grado de primaria. Habíamos estado viviendo en la República Checa donde estuvo expuesto a una rica diversidad cultural en un colegio internacional. En ese entonces, jugaba con niños con diferentes tonos de piel, criados en diferentes culturas y con diferentes nacionalidades. Un día mientras cursaba el segundo grado (ya viviendo en EU), regresó a casa muy sorprendido y me dijo: “Mamá, ¿tú sabías que Barack Obama es afroamericano?” y continuó: “¡Hasta Michael Jackson y Chuck Berry!” -algunos de sus artistas favoritos-. En ese momento me di cuenta que a mi hijo le habían quitado su habilidad nata de ver más allá del color de la piel.

La sociedad estaba poniendo en él, la construcción mental -creada por la misma sociedad- de que el color de la piel crea diferencias en este mundo en que vivimos. Aunque me entristeció la pérdida de esta inocencia en mi hijo, también entendí perfectamente la importancia de este evento. La sociedad iba a “contaminarlo” tarde o temprano, fue mejor que lo hiciera dentro del contexto histórico mientras le enseñaban empatía al mismo tiempo. Realmente creo que es importante aprender sobre la historia afroamericana en este país, sobre todo porque este grupo ha sufrido grandes injusticias y una inequidad muy marcada por siglos y siglos. Aprender de historia nos hace entender de dónde venimos y aprender de los errores pasados para no volverlos a cometer. Sin embargo, me pregunto, ¿realmente será suficiente? Creo que el tema es mucho más complejo. Siento que el antirracismo debe de ser aprendido y vivido todos los días en casa.

Algunos padres podrán decir “Yo no soy racista”, “Yo no le enseño racismo a mis hijos”, y probablemente esto es verdad dentro de su realidad consciente. Mientras probablemente no estemos enseñando racismo directamente a nuestros hijos, podemos estar mandando mensajes ocultos con nuestros comentarios de todos los días hacia otras personas: con nuestra actitud hacia otros y hasta con nuestra decisión de no querer ver este tipo de situaciones. Aquí hago un paréntesis para mis compatriotas mexicanos: el racismo es muy real en México también.

Entiendo que no hemos tenido una situación tan trágica y marcada en los últimos tiempos como la de la segregación racial en Estados Unidos, que se vivió después de la abolición de la esclavitud. Sin embargo, la Colonia Española sí se encargó de hacer muy claras las divisiones dentro de las “castas” establecidas que al día de hoy es algo que seguimos arrastrando. Ni se diga la esclavitud de nuestros indígenas y personas traídas de África. El racismo lo sufren todos los días las personas de piel obscura y en especial las personas de origen indígena y afro- mexicano. Aunque realmente desconozco, me atrevo a creer que el problema puede ser similar en el resto de los países de habla hispana. El racismo se da dentro de esos comentarios sutiles, de los chistes y también se puede esconder como clasismo. De cualquier manera, el problema del separatismo es fuerte y esta agarrando mas fuerza. El racismo empieza con el separatismo y al estar enseñando a nuestros hijos el “nosotros” contra “ellos” estamos creando los cimientos del racismo. Aquí comparto algunos puntos que en lo personal considero importantes para sentar una base de la crianza anti racista.

· Exposición a diversidad. Quizá uno de los factores que ayudó a mi hijo a no darse cuenta de la diferencia de entre los colores de piel, fue la exposición que tuvo a una gran diversidad en la Escuela Internacional. La diversidad junto con una gran variedad de colores de piel eran su normalidad. Entiendo que esta fue una situación extraordinaria y que en muchas comunidades esto puede ser difícil. Sin embargo, tratar de encontrar amistades de diferentes culturas o con color de piel diferente al de nosotros es muy enriquecedor. Otras fuentes muy buenas son los libros, películas, documentales y juguetes. Aunque en México apenas empieza esta representación en medios masivos, nosotros podemos crear una demanda hacia estos temas consumiendo estos productos.


· Replantéate tus propios prejuicios raciales. Los sucesos en Estados Unidos nos han dado la oportunidad de excavar dentro de nosotros mismos para realmente entender como vemos el racismo; así como analizar nuestra postura ante otras razas, minorías o en general hacia cualquier persona. Una amiga recientemente publicó dentro de redes sociales, sus reflexiones sobre el racismo dentro de su propio país. Aunque vive en un país pequeño, lejos de EU y con poca diversidad racial; tuvo la habilidad de deconstruir sus propias creencias y pudo ver como su cultura y hasta ella misma tienen sus propias cuestiones raciales por resolver. Algunas preguntas que nos podemos plantear son: ¿Qué piensas de las personas que tienen un nivel socio-económico diferente al tuyo? ¿Eres clasista? ¿Aceptas tu propio color de piel? ¿Qué piensas de las minorías o sub culturas dentro de tu comunidad? ¿Disfrutas reírte de las diferencias de otros? ¿Sabes lo que es el privilegio blanco? Crear conciencia hacia tus propias ideologías es el primer paso para no transmitirlas a nuestros hijos.


· Crear un estilo de vida sin separatismos. Unas de las tendencias que he estado viendo cada vez más en los últimos meses es la del separatismo. Esa idea de “Si no piensas como yo, entonces estas en contra mía”. Esta declaración se puede aplicar a cualquier cosa: “Si no tienes mi mismo color de piel, no podemos ser amigos”; “No buscaré tu amistad porque somos de diferentes religiones”; “Me caes mal solo por que tenemos diferentes puntos de vista políticos”, etc. Una de las tantas cosas que nos hacen tan interesantes como seres humanos es la unicidad de cada individuo. Mientras todos venimos de la misma fuente y somos parte del todo, también somos diferentes unos del otro dentro de esta experiencia humana. Esto es la magia de la humanidad. Al final de cuentas, las cosas no son ni blancas ni negras, sino que tienen un sinfín de matices grises. Enséñales a tus hijos a entender nuestras diferencias como ganancias y no como división. Vívelo, adóptalo y verás como los niños aprenderán de tí.


· Fortalecer el sentido del yo en tu hijo(a). Toni Morrison (escritora afroamericana) alguna vez mencionó: “Si sólo puedes ser alto porque alguien está de rodillas, entonces tienes serios problemas”. Si podemos transmitirles a nuestros hijos lo maravillosos e importantes que son solo por el hecho de existir, entonces no tendrán que hacer que otros se sientan mal para ellos sentirse bien consigo mismos. El niño(a) que es amado, respetado, abrazado y aceptado tal como es, no generará inseguridades. La doctora Shefali Tsabari escribió recientemente: “Si no hubiera inseguridades no hubiera odio. Donde hay odio hay miedo. ¿Miedo de que? Miedo de la proeza afroamericana y su fuerza.”

Como padres, necesitamos empezar y re enmarcar el racismo y separatismo. Soy fiel creyente que los niño(a)s. no nacen siendo racistas, lo aprenden, y lo pueden aprender desde una edad muy temprana. Hemos estado lidiando con esta terrible realidad durante miles y miles de años. Quizá finalmente el tiempo ha llegado para hacer un cambio. El cambio empieza con nosotros mismos, en nuestras casas y en el alma de nuestros hijo(a)s.

Delia - Mamá de 3- Coach en Crianza Consciente - Psicóloga

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